Por dónde entran los ratones – y cómo cerrarles el paso

Por donde entran los ratones

Si creías que las paredes de tu casa o negocio eran una barrera infranqueable, los ratones te llevarían la contraria en menos de cinco minutos.

No les hace falta una puerta abierta ni un agujero evidente, porque con una rendija del grosor de un bolígrafo ya tienen vía libre para colarse y montar su refugio en cualquier rincón.

Lo que muestra la imagen no es un truco fotográfico ni una exageración.

Los roedores tienen una anatomía absurdamente flexible, porque su esqueleto, sin clavícula rígida y con las costillas muy elásticas, les permite comprimir el cuerpo hasta límites que sorprenden incluso a quienes nos dedicamos al control de plagas.

La regla es muy sencilla, si la cabeza pasa el resto va detrás, y la cabeza de un ratón común adulto cabe por un hueco de apenas seis o siete milímetros.

Por eso los puntos de entrada más habituales son detalles en los que ni te fijas cuando entras en casa o en tu negocio, como la rendija bajo la puerta del garaje, el paso de tuberías del fregadero, la entrada del cable del aire acondicionado, los falsos techos, las juntas mal selladas de las ventanas o esa grieta de detrás de la nevera que nunca llegas a limpiar.

Muchas infestaciones empiezan justo así, por un hueco mínimo que pasa desapercibido hasta que ya se escuchan ruidos en el techo por la noche o aparecen los primeros excrementos detrás del mueble de la cocina.

Hay otra cosa que suele pillar a la gente desprevenida, y es que los ratones no entran de casualidad. Vienen empujados por el frío de octubre a marzo, atraídos por el olor a comida o buscando un rincón tranquilo donde criar.

Una hembra de ratón doméstico puede llegar a tener entre 5 y 10 camadas al año, con varias crías cada una, así que un solo individuo se convierte en colonia en cuestión de semanas si nadie lo frena a tiempo.

En control de plagas la realidad es muy clara, los ratones no necesitan grandes agujeros, necesitan oportunidades.

Y son expertos en encontrarlas. La buena noticia es que esas oportunidades se cierran con cosas sencillas como sellar pasos de tuberías, poner burletes en las puertas, revisar rejillas y tapar grietas antes de que llegue el frío y los ratones empiecen a buscar dónde meterse.

Si crees que tienes una plaga de roedores, llámanos y te ayudaremos.

Compártelo :

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *